Le di la espalda, después de pronunciar las palabras más crueles antes mencionadas por mis labios. Vi su rostro inclinado y su boca pedir perdón, imaginé cuantas veces perdí por no saber callar, cuantas veces fracasé por no controlar los impulsos de mi boca, y hoy fuiste tu quien me perdiste por decir cosas que un perdón, ni de rodillas, puede sanar. Sí, esa mujer de quien hablas con devoción es hoy una que ha olvidado que existes en el registro civil, que vives, que respiras, que suspiras.
De nada han valido esas cartas extensas, esas ganas de perdón formal, esos intentos por buscarme, por obligarme a ceder, a volver, a olvidar. Pero hoy has probado lo que más dolor provoca perder y darte cuenta que un perdón no sana, no convence, no devuelve el respeto, la admiración, ni el cariño. Has comprobado que lo que duro años se esfumo en instantes. Que rogar no sana, ni provoca olvido.



3 comentarios
Julio 18, 2008 a las 4:10 am
Hola! quiero dejarte saludos, me gusto mucho lo que lei, y esto en especial por que me identifico totalmente.
Saludos, espero que estés bien.
Julio 18, 2008 a las 1:54 pm
Gracias, un beso Marisela
Julio 18, 2008 a las 6:32 pm
Guay!!!
BEsos!!!!1
Rogar no sana, ni provoca Olvidos.
Dios mio… Esta Mujer cada dia escribe con mas sentimiento.!!!!