Etiquetas
A tu salud, amante, Detras de mi alma, Gente, Hacer el amor, Hilda Arzeno, Hombres, Hombres casados, Incoherencias, Instinto Femenino, Letras al aire, Literatura, Mujeres, noches, Nosotras, Personal, Repùblica Dominicana, Sexo, Yo
Hace tiempo que dejé de usar la frase ¨Hacer el amor¨ ahora digo tener sexo. Hace tanto que ya no recuerdo dónde perdí la magia de los encuentros para llamarle de una forma tan mecánica y común: sexo. Mi concepto de ¨Hacer el amor¨ era un criterio un poco de adolescente, pero hoy quise buscar un poco y ver si en el fondo la sociedad tiene mucho que ver con esta historia. Sí me hubiesen preguntado hace años que era hacer el amor diría que tener sexo pero con alguien a quien amas, tal vez muchos estén de acuerdo con este concepto. Pero hoy después de mucho hacer el amor y tener sexo un tanto de veces caigo en razón. Cuando ese hombre o esa mujer sólo quiere borrarte al día siguiente sin rabia, sólo porque ese encuentro tenía olor a estar vivo eso es sexo. En cambio cuando quedas satisfecha del alma cuando las caricias son sentidas, cuando después de esa noche no dejas de pensarlo eso es hacer el amor. Para hacer el amor hace falta besarse el alma. Para tener sexo basta desnudarse. Una forma simple de saber qué es lo que hacemos es ver la sensación que queda después de hacerlo, sí es sexo no queda nada más que ganas saciadas, si hiciste el amor hay otro sentido, te sonríe el interior, el alma revive, tus esperanzas se renuevan y comienzas a pensar en futuro con este ser de paso o de dormida. Hacer el amor se planifica, tener sexo se improvisa. El sexo es como el chocolate si te lo tragas no es más que eso, si te lo disfrutas no sólo es un chocolate, es un experiencia de sentidos atentos y deleite completo. Tener sexo es como comer de prisa. Hacer el amor es conocer el sentido de que se gana más con caricias del alma que con penes erectos. Hoy con la madurez de algunos encuentros, de algunos labios besados prefiero la quietud de hacer el amor. Y tú?