Un amor de verdad

El amor me parece una locura. A veces una historia mal contada, un chiste a medias o simplemente una historia de la que sólo damos los detalles bonitos.

Ando por la vida como en casting de película; viendo que me trae cada nuevo encuentro y como me sorprende el amor. Pero confieso que ante cada nueva cita me siento un poco aterrada y ejercito mi capacidad de asombro.

Y de hecho también descubro que soy jodidamente exigente. No sé si realmente el equilibrio llegue a existir. Últimamente o es sexo o es encanto. Me explico mejor, cuando coincido con un ser que fuera de la cama es pura magia, a veces no es lo mismo bajo las sábanas o viceversa así como decir que la felicidad nunca es completa. Siempre intento preguntarme dónde esta ese amor intenso, mágico y de películas. Ese que veo en la literatura, en el social media o en mis historias aprendidas del colectivo.

Dónde radican esos hombres que se acoplan a tu historia de amor, esos que te hacen vibrar con ropa o sin ropa. Que se ríen de tus torpezas y te halagan con tus virtudes.

Dónde anda ese amor que me han contado. Cuando veo muchas relaciones de amigos cercanos y los descubro cabronamente tóxicos e infantiles, es cuando reafirmo que no es eso lo que esta en mi idea infantil y platónica del amor. Tampoco es aquel vinculo donde algunos se aferran a un otro que no quiere y que manipula y que de manera perfecta juega con los hilos de una relación que todos vemos desde fuera, y aunque no parezca sabemos que que huele mal, que no son felices, que juegan amargarse la vida y a quererse en el nombre de un amor, que a veces lo jode todo, entonces descubro que conozco poca gente que realmente ame como nos enseñaron.

Hay gente que sabe jugar muy bien el teatro y lavar la ropita sucia en casa. Porque nuestra hipocresía nos enseña que no es lo que es, sino como los demás lo ven; así muchos tienen relaciones de mierda, pero bien perfumadas. Así sigo por la vida esperando un amor real, que me sume lo que tiene y que se sume lo que tengo, lejos de las pantallas, la apariencia, del que dirán y de esa estupida costumbre de ponerle cualidades al que no las tiene, esa de adornar a nuestras parejas con una perfección que no existe o idear en nuestro colectivo una pareja perfecta que esta muy lejos de la realidad, pues créame ustedes que todas hemos vivido en relaciones donde ponemos olor al estiércol, donde hablamos bien de lo que no esta bien, donde justificamos lo que no se justifica y donde lo importante no es que nos quieran es que al menos “eso parezca”…ando esperando por una amor de verdad!

Autor: Hilda Arzeno

Nací en medio del mundo y donde todos saben que es televisión digital. La mayor parte de mi vida transcurrió entre mimos, peleas y mosquitos.

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